Un libro de extraordinaria factura viene a glosar las múltiples facetas de un bilbaíno inabarcable

Su obra fue ingente: la Gran Vía de Madrid, el Ensanche de Bilbao, Iberduero, Iberia, los astilleros de Cádiz o el tranvía aéreo sobre el Niágara, aún en activo. Pero la joya de la corona de Horacio Echevarrieta fue el submarino E-1, el más avanzado de su época. En el período de entreguerras construyó algunos de estos sumergibles para Alemania.  De convicciones republicanas, fue un adelantado a su tiempo, mejorando las condiciones laborales de sus trabajadores. Durante el desastre de Annual consiguió la liberación de los soldados españoles rehenes de la guerrilla marroquí, gracias a su amistad con el líder rebelde Abd-el Krim.  Echevarrieta fue también un gran mecenas cultural y un avezado marino de regatas, consiguiendo importantes premios. Las 150 vidas de Horacio Echevarrieta recoge la apasionante vida y obra de este bilbaíno universal. Prologado por el escritor Eduardo Mendoza y por el director del Guggenheim-Bilbao Juan Ignacio Vidarte, lleva las firmas de María PeraitaGonzalo Arroita y JavierAmézaga, especialistas en patrimonio cultural.